La riqueza y la pobreza de las naciones

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La riqueza y la pobreza de las naciones


La vieja divisiуn del mundo en dos bloques de poder, el Este y el Oeste, ha desaparecido. Ahora el gran desafнo y la gran amenaza es el quebrada en riqueza y vitalidad que media entre ricos y pobres. A menudo se categorizan como Boreal y Sur, porque la divisiуn es geogrбfica, pero una expresiуn mбs precisa serнa el Oeste y el Resto, porque la divisiуn tambiйn es histуrica. He aquн el problema y el peligro mбs importante que se ciernen sobre el mundo del tercer milenio.


їCuбn extenso es el quebrada que media entre ricos y pobres y quй estб ocurriendo con йl? A grandes rasgos y de forma sintйtica, puede decirse que la relaciуn entre la renta per cбpita de la naciуn industrial mбs rica, Suiza, pongamos por caso, y la del paнs no industrializado mбs escaso, Mozambique, es de 400 a 1. Hace doscientos cincuenta aсos, esta relaciуn entre la naciуn mбs rica y la mбs insuficiente era quizбs de 5 a 1, y la diferencia entre Europa y, por ejemplo, el este o el sur de Asia (China o India) giraba en torno a 1.5 o 2 a 1.


їSigue ahondбndose hoy este precipicio? En los extremos, la respuesta es claramente afirmativa. Algunos paнses no sуlo no mejoran, sino que se estбn empobreciendo, en tйrminos relativos y en ocasiones absolutos. Nuestra tarea (la de los paнses ricos), en interйs nuestro tanto como en el suyo, es ayudar a los pobres a lograr mбs sanidad y prosperidad. En caso contrario, tratarбn de apoderarse de lo que no pueden producir y, si no pueden obtener ingresos exportando mercancнas, exportarбn personas. Dicho en pocas palabras, la riqueza constituye un imбn incontenible y la pobreza es un contaminante que puede ser muy fastidioso: no puede aislarse, de modo que nuestra paz y prosperidad dependen a grande plazo del bienestar de los demбs.


Me propongo afrontar estos problemas desde el punto de presencia histуrico. їCуmo se hicieron tan ricos los paнses ricos? їPor quй son tan pobres los paнses pobres? їPor quй asumiу Europa (el Oeste) el liderazgo a la hora de cambiar el mundo? El enfoque histуrico no garantiza que pueda dirigirse a una respuesta. Otros han reflexionado sobre estos temas y han legado con explicaciones dispares.


La mayorнa de ellos pueden agruparse en dos escuelas. Unos ven en la riqueza y el dominio europeos el triunfo del perfectamente sobre el mal. Los europeos, afirman, eran mбs inteligentes, mejor organizados, mбs trabajadores; los demбs eran ignorantes, arrogantes, vagos, atrasados y supersticiosos. Otros invierten las categorнas: los europeos, dicen, eran agresivos, crueles, codiciosos, sin escrъpulos e hipуcritas; sus vнctimas eran felices, inocentes, dйbiles… vнctimas propicias y, por ello, completamente subyugados. Veremos que ambas visiones maniqueas contienen nociones de verdad, asн como de fantasнa ideolуgica. Las cosas son siempre mбs complejas de lo que nos gustarнa. Una tercera escuela propugna que la dicotomнa Oeste-Resto es mújol y llanamente falsa. Esta afirmaciуn es manifiestamente incorrecta. Como muestran los referencias histуricos, durante los ъltimos milenios Europa (el Oeste) ha sido el principal instigador del mejora y de la modernidad.


Queda por resolver el aspecto honrado del problema. Algunos dirбn que el eurocentrismo es malo para nosotros, y sin duda malo para el mundo, por lo que debe evitarse. Dichas personas deberнan evitarlo. Por mi parte, prefiero la verdad a lo polнticamente correcto. Me siento mбs seguro del suelo que firme.


En un planisferio del mundo en tйrminos de producto o renta per cбpita, se advierte que los paнses ricos se encuentran en las zonas templadas, especialmente en el hemisferio septentrión, mientras que los paнses pobres se sitъan en los trуpicos y semitrуpicos. Como afirmу John Kenneth Galbraith cuando estudiaba temas agrнcolas: "Si marcбramos una franja de tres mil doscientos kilуmetros de pancho en torno a la Tierra a la importancia del ecuador, no se verнa en su interior ningъn paнs desarrollado…"


De modo que la vida en los climas adversos (propensos a las inundaciones, tormentas y sequнas) es precaria, mнsera, extraordinario. Los errores del hombre, por bienintencionados que sean, agravan la crueldad de la naturaleza. Ni siquiera las ideas felices escapan al castigo. No es de extraсar que estas zonas sigan siendo pobres, que muchas de ellas se hayan empobrecido aъn mбs, que numerosos proyectos de expansión anunciados a tambor y platillo hayan fracasado estrepitosamente (se oye departir mбs de ellos antiguamente que despuйs), que los avances en los cuidados sanitarios se queden en nadie al toparse con las nuevas enfermedades y con rebrotes de las viejas enfermedades.


Бfrica, en particular, ha librado una dura batalla contra estos escollos y, aunque se han realizado grandes progresos, como reflejan las tasas de mortalidad y los datos sobre la esperanza de vida, la morbilidad sigue siendo elevada, la alimentaciуn es inadecuada, una hambruna sigue a otra y la productividad no aumenta. Antaсo fue capaz de avituallar a su poblaciуn: hoy ya no lo es.


Con todo, serнa un error ver en la geografнa la fuerza del destino. Su impronta puede reducirse u obviarse, aunque siempre pagando un precio por ello. La ciencia y la tecnologнa constituyen la secreto: cuanto mбs se sabe, mбs puede hacerse para predisponer la enfermedad e instaurar mejores condiciones de vida y de trabajo.


Europa tuvo suerte; pero la suerte es sуlo un punto de partida. Nadie que observara el mundo hace, por ejemplo, mil aсos, hubiera vaticinado grandes venturas a ese promontorio del extremo occidental de la masa continental euro-asiбtica que llamamos continente de Europa. O, dicho en tйrminos populares hoy entre los nuevos historiadores de la economнa, la probabilidad en aquel momento de un predominio mundial europeo estaba cerca de cero. Quinientos aсos despuйs, rondaba el uno.


En el siglo X, Europa estaba dejando atrбs grandes calamidades: invasiones, saqueos, y rapiсas, infligidos por los enemigos que la rodeaban. Lo que hoy conocemos como Escandinavia, los nуrdicos o vikingos, bandidos marinos cuyos barcos ligeros… operaban a lo abundante de las costas atlбnticas y, en el Mediterrбneo, llegaban hasta Italia y Sicilia. Otros venнan del mar, del otro banda del Mediterrбneo. Los sarracenos (moros) establecieron cuarteles de campaсa en los Alpes y en la Costa Cerúleo, puntos de partida para sus incursiones contra las rutas comerciales que unнan a la Europa del septentrión con la del sur.


Nadie se resigna a este tipo de ultrajes. Los europeos aprendieron a replicar a estas acometidas… Se ha sugerido que este fin de las hostilidades y el peligro puso prбcticamente a Europa en la senda del crecimiento y el avance. Es el clбsico punto de presencia de los economistas: el crecimiento es natural y se producirб en cuanto surja una ocasiуn propicia e impere un mнnimo de seguridad. Suprimid los obstбculos y el crecimieno se cuidarб de sн mismo. Otros opinan que la marcha de agresiones es una condiciуn necesaria pero no suficiente. El crecimiento y el expansión precisan espнritus emprendedores, y dicho espнritu no se le puede presuponer a todo el mundo. Ademбs, la Europa medieval no carecнa de trabas al espнritu de empresa.


Para hacerse una idea de la evoluciуn de este proceso, hay que ver en la Época Media el puente entre un mundo antiguo, enclavado en el Mediterrбneo —Grecia y, mбs delante, Roma— y una Europa moderna, al finalidad de los Alpes y los Pirineos. En esos aсos intermedios naciу una nueva sociedad, muy diferente de la que habнa imperado antiguamente, y se adentrу por una senda que la alejу definitivamente de las demбs civilizaciones.


Es indudable que Europa siempre se habнa manido diferente de las sociedades situadas al este. Las grandes guerras mйdicas —Salamina, Termуpilas— fueron recogidas por la divisa popular e hicieron acto de presencia como sнmbolos de la lucha entre el este y el oeste, entre la ciudad dispensado (la polis. origen de la palabra polнtica ) y los imperios aristocrбticos, entre la soberanнa popular (al menos para los hombres libres) y el despotismo uruguayo (servidumbre universal). Por aquel entonces, a uno le enseсaban que los griegos habнan inventado la democracia, la palabra y la idea. Todavнa lo cree asн la sabidurнa mбs convencional, aunque el clichй se haya manido sustancialmente modificado por el conocimiento de la esclavitud en el mundo ininteligible y de la exclusiуn de las mujeres del proceso polнtico (aunque no del бgora).


Vinculada al contraste entre democracia griega y despotismo uruguayo estб la oposiciуn entre la propiedad privada y el principio de que todo pertenece al soberano. Hoy, lógicamente, todo el mundo sabe que esta contingencia de la propiedad ahoga a la empresa y entorpece el crecimiento; en finalidad, їpor quй habrнa cierto trastornar haber o trabajo en la creaciуn o adquisiciуn de riquezas que tal vez no se le permita conservar? Edmund Burke lo expresa asн: "una ley contra la propiedad es una ley contra la industria". Sin confiscación, en los despotismos asiбticos, este rйgimen se consideraba la raison d'кtre misma de la sociedad humana: їpara quй vive la parentela comъn, si no es para halagar a su soberano?


En esas circunstancias, la propia nociуn de expansión econуmico fue una invenciуn occidental. Los imperios aristocrбticos (despуticos) solнan negociar segъn la tйcnica caracterнstica de la pinza: cuando las йlites querнan mбs, no pensaban en tйrminos de aumento de productividad. їDe dуnde habнa de venir el superбvit? Se limitaban a oprimir (y explotar) con mбs fuerza, y por lo militar extraнan aъn un poco de concentrado escondido.


Los griegos antiguos distinguнan entre libres y no libres, no tanto en tйrminos de beneficios materiales (no les interesaban particularmente los asuntos econуmicos, que asociaban con los metecos y otros hombres toscos), ni aun en tйrminos de las ventajas de su propio sistema, como en funciуn de las equivocaciones de los demбs, que tildaban de tiranнa. Y, pese a todo, los griegos sucumbieron al despotismo, con gran esplendor en el imperio creado por Alejandro y gobernado por sus sucesores asiбticos y egipcios.


Y, mбs delante, les ocurriу lo mismo a los romanos, que, a fin de cuentas, se dejaron soportar con suma facilidad a la tiranнa. En su versiуn ъltima, el Mediterrбneo clбsico acabу por parecerse polнticamente a las civilizaciones orientales: una йlite escasa y poderosa rodeada de clientes, siervos y esclavos y gobernada por un autуcrata. Pero ahн acaban las similitudes. Los disidentes sabнan que aquello estaba mal, lo decнan en pъblico y lo escribнan, y sufrнan por su arrogancia. El ideal republicano muriу luchando con las botas puestas.


Mientras tanto, los derechos de propiedad debнan ser redescubiertos y reimplantados tras la caнda de Roma. Aquel mundo, que conocemos como medieval —Permanencia Media—, constituнa una sociedad de transiciуn, una aleación del encomienda clбsico, de las leyes y costumbres tribales germбnicas y lo que se ha cedido en citar tradiciуn judeocristiana. Todos sirvieron de pilar a las instituciones de la propiedad privada.


El concepto de los derechos de propiedad se remontaba a йpocas bнblicas, fue trasmitido y transformado por la enseсanza cristiana. La hostilidad de los hebreos con respecto a la autocracia, hasta con la suya, naciу en Egipto y el desierto: їha habido jamбs un pueblo mбs obstinado? Permнtanme citarles dos ejemplos en los que la respuesta a la iniciativa popular estб directamente vinculada con la bondad de la propiedad. Cuando el sacerdote Corй dirige una revuelta contra Moisйs en el desierto, Moisйs se defiende de las acusaciones de usurpaciуn afirmando: "Yo no les he quitado ni un solo asno, ni le he hecho mal a nadie de ellos" (Nъmeros 16:15). De igual modo, cuando los israelitas, ya establecidos en su Tierra, reclaman un rey, el profeta Samuel se lo concede, pero les avisa de las consecuencias: un rey, les dice, no serб como йl. "їDe quiйn he tomado yo el vaco o de quiйn he tomado el asno?" (I Samuel 12:3).


Esta tradiciуn, que hace diferentes a los israelitas de cualquiera de los reinos que les rodeaban y seguramente contribuyу en no poca medida a granjearles la hostilidad de los gobernantes locales —їa quiйn le benefician los alborotadores?—, fue diluyйndose en el cristianismo cuando dicha comunidad de fe se convirtiу en una iglesia, especialmente cuando dicha iglesia se hizo la oficial, la religiуn privilegiada de un imperio autocrбtico. A quien te da de manducar, respeto has de tener. Ademбs, la palabra no se difundнa, pues la iglesia decidiу pronto que sуlo ciertas gentes cualificadas, clйrigos por ejemplo, podнan conocer la Antiguo Testamento.


El Buen Ejemplar, con sus leyes y su йtica igualitarias, su rechazo profйtico del poder y la exaltaciуn del humilde, era una puerta abierta a la indisciplina de los fieles y a los malentendidos con las autoridades. Sуlo despues de una censura y reinterpretaciуn podнa comunicarse al estado laico. De modo que no fue hasta la apariciуn de sectas herйticas como los valdenses (Valdo, circa 1175), los lolardos (Wycliff, c. 1376), los luteranos (a partir de 1519) y calvinistas (mediados del XVI), con su йnfasis en la religiуn personal y la traducciуn de la Sagrada Escritura a las lenguas vernбculas, cuando esta tradiciуn judeocristiana entrу explнcitamente en la conciencia polнtica europea, al rememorar a los gobernantes que debнan su riqueza y poder a Altísimo y, aъn asн, a condiciуn de que se portaran correctamente. Una doctrina molesta.


La lucha por el poder en las sociedades europeas (adviйrtase el uso del plural) fue tambiйn origen del fenуmeno especнficamente europeo de la ciudad semiautуnoma, organizada y conocida como comuna. La esencia de la comuna radica, en primer punto, en su funciуn econуmica: estas unidades eran "gobiernos de los mercaderes, por los mercaderes y para los mercaderes"; en segundo ocupación, en su inusual poder civil: su capacidad para dar entidad social y derechos polнticos a sus residentes, unos derechos de importancia hacienda para las transacciones comerciales y la independencia de injerencias extranjeras. Hizo de las ciudades puertas abiertas a la soltura, fisuras en el mantón de esclavitud que cubrнa la tierra. Stadtluft macht frei, rezaba el dicho medieval: el donaire de la ciudad hace evadido.


Asн pues, irуnicamente, la fortuna de Europa residiу en la caнda de Roma y el vacнo de poder y las secesiones que le siguieron. (Objeto predilecto de las lamentaciones de generaciones enteras de clasicistas y profesores de latнn). El sueсo romano de mecanismo, autoridad y orden (la pax romana ) perviviу, ha sobrevivido de hecho hasta el dнa de hoy. Despuйs de todo, se suele ver en la fragmentaciуn una gran desventura, ámbito abonado al conflicto; no es casual que la Uniуn Europea se vea como la cura de hogaсo para las guerras de antaсo. Y, con todo, en esos aсos que median entre lo antiguo y lo nuevo, la fragmentaciуn era el freno mбs eficaz contra las conductas belicosas y opresivas. La rivalidad polнtica y el derecho a desertar y cambiar de residencia fueron determinantes.


Otra hendidura contribuyу a ello: la separaciуn entre lo secular y lo religioso. A diferencia de las sociedades islбmicas, en donde la religiуn era en principio suprema y el gobierno ideal era el de los hombres santos, el cristianismo, aсorando la tolerancia imperial, realizу pronto la distinciуn entre Jehová y el Cйsar. A cada cual lo suyo. Con ello no se erradicaron los malentendidos y conflictos. No hay ausencia tan inestable como una supremacнa dual: cualquiera tiene que ceder. Al final fue la iglesia, lo que significу dar al Cйsar lo que era del Cйsar y, por aсadidura, una buena parte de lo que era de Altísimo.


En este caso, la fragmentaciуn tambiйn fue el autor diferenciador esencia. La iglesia logrу dotarse de poder polнtico en algunos paнses, en particular del sur de Europa, pero no en otros; de modo que se crearon en Europa бreas de pensamiento potencialmente autónomo. Esta decisión encontrу su expresiуn mбs delante, en la Reforma protestante, pero, incluso antiguamente, Europa no padeciу el control sobre el pensamiento que resultarнa una maldiciуn para el islam.


En cuanto a China, que no tenнa una fe establecida y donde sin duda imperaba una tolerancia religiosa extraordinaria, el mandarinato y la corte imperial hacнan las veces de custodios de una pudoroso laica superior y perfeccionada, y como tales fijaban la doctrina, juzgaban el pensamiento y la conducta y sofocaban la disidencia y la innovaciуn, incluso la innovaciуn tecnolуgica. Fueron precisamente la totalidad y la envero de este canon y йtica heredados, la sensaciуn de integridad y superioridad, las que hicieron a China tan hostil al conocimiento y las formas exteriores, incluso cuando les hubieran sido ъtiles.


La expansiуn econуmica de la Europa medieval fue, por lo tanto, alentada por una sucesiуn de innovaciones y adaptaciones organizativas, la mayorнa de ellas impulsadas desde debajo y difundidas mediante el ejemplo… En estas centurias empezу a estilarse toda una tono de instrumentos comerciales nuevos; se elaboraron y aplicaron cуdigos comerciales y se idearon acuerdos de asociaciуn para fomentar las alianzas entre los prestamistas y la poblaciуn activa, entre quienes suministraban los capital financieros y las mercancнas, y quienes viajaban a tierras distantes para comprar y entregar. Prбcticamente la totalidad de esta revoluciуn comercial procediу de la comunidad mercantil, que obviу cuando fue preciso las normas de йsta o aquella ciudad o estado, inventу e improvisу nuevas vнas de coincidencia e intercambio: en pocas palabras, creу un mundo diferente, que se superponнa al alicatado desbordante e inapropiado de las unidades polнticas.


Obtuvieron asн una seguridad sustancialmente anciano, una drбstica reduciуn de los costes comerciales (lo que un economista llamarнa costes de transacciуn) y una ampliaciуn del mercado, que fomentaban la especializaciуn y la divisiуn del trabajo. Era el mundo de Adam Smith, que iba tomando forma quinientos aсos antaño de su йpoca.


Cuando Adam Smith abordу estos temas en el siglo XVIII, seсalу que la divisiуn del trabajo y la ampliaciуn del mercado fomentan la innovaciуn tecnolуgica. De hecho, eso es exactamente lo que ocurriу en la Europa medieval, una de las sociedades mбs inventivas que ha conocido la historia. Para algunos resultarб sorprendente: durante mucho tiempo, se ha pasado en estas centurias un interludio sombrнo entre la gloria de Roma y el esplendor del Renacimiento. Este clichй ha quedado desfasado en lo que se refiere a la tecnologнa. Unos pocos ejemplos bastarбn para ilustrar este extremo.


La rueda hidrбulica. En Europa imperaba una civilizaciуn basada en la energнa, un hecho anormal en aquella йpoca.


Las antiparras. En la prбctica, duplicaron la fuerza de trabajo de los artesanos cualificados, incluso mбs si se tiene en cuenta el valencia de la experiencia.


El temporalizador mecбnico. Lewis Mumford le llamу certeramente la mбquina esencia.


La imprenta. Fue inventada en China en el siglo IX, pero allн nunca conociу la importancia que alcanzу en Europa.


La pуlvora. En China ya se conocнa en el siglo XI, pero Europa logrу el mejor caсуn del mundo y la supremacнa marcial.


Como revelan todos estos datos, las demбs sociedades se estaban quedando rezagadas con respecto a Europa ya ayer de la comprensión del mundo (a partir del siglo XV) y la gran confrontaciуn. El porquй de este fenуmeno constituye una cuestiуn histуrica de gran importancia: se aprende tanto del fracaso como del йxito. No podemos examinar aquн todas las sociedades o civilizaciones no europeas, pero dos merecen un estudio somero.


En primer ocupación, el islam, que en un principio hizo suyos y desarrollу los conocimientos y las costumbres de los pueblos conquistados. En el periodo que estamos considerando (aproximadamente entre 1000 y 1500), el dominio musulmбn se extendнa desde el extremo occidental del Mediterrбneo hasta las Indias. Anteriormente, entre 750 y 1100, a grandes rasgos, la ciencia y la tecnologнa islбmicas superaban con mucho a las europeas, que tenнan que recuperar su herencia y lo hicieron en cierta medida a travйs de los contactos con los musulmanes en бreas fronterizas como Espaсa. El islam fue el profesor de Europa.


Pero en ese momento poco fallу. La ciencia islбmica, denunciada como herйtica por los fanбticos religiosos, se plegу a las presiones teolуgicas que clamaban por la conformidad espiritual. Para el islam militante, la verdad ya habнa sido revelada. Todo cuanto remitiera a la verdad era ъtil y admisible; el resto, error y supercherнa. Recordemos que el islam, a diferencia del cristianismo, no separa lo religioso de lo secular: entreambos constituyen un todo integrado. El estado ideal serнa una teocracia y, a equivocación de dicha materializaciуn, un buen gobernador deja los asuntos del espнritu y la conciencia (en el sentido mбs amplio de la palabra) a los doctores de la fe. Esto puede resultar muy duro para los cientнficos.


La ъnica civilizaciуn que podнa tener superado los logros europeos era China. Al menos, eso es lo que parecen indicar los datos. No obstante, en los asuntos cientнficos y tecnolуgicos, China sigue siendo un ocultación… El ocultación reside en la incapacidad de China para incrementar su potencial. Se tiene tendencia a creer que el conocimiento y la pericia son acumulativos; que una tйcnica superior, una vez conocida, sustituirб a los mйtodos antiguos. Pero la historia de la industria china ofrece ejemplos de olvido y regresiуn tecnolуgica. los sinуlogos han propuesto varias explicaciones parciales. Las mбs convincentes son del mismo tipo:


La inexistencia de un mercado independiente y la no institucionalizaciуn de los derechos de propiedad. El estado chino se injerнa constantemente en la empresa privada: haciйndose cargo de las actividades lucrativas, prohibiendo otras, manipulando los precios, percibiendo sobornos, entorpeciendo el ganancia privado. Los problemas se exacerbaron bajo la dinastнa Ming (1368-1644), cuando el estado tratу de prohibir cualquier tipo de comercio marнtimo. El mal gobierno ahogaba la iniciativa, incrementaba el coste de ls transacciones y alejaba a los hombres cualificados del comercio y la industria.


Los títulos generales de la sociedad. En este sentido, China diferнa drбsticamente de Europa o Japуn, donde las mujeres tenнan autónomo golpe al espacio pъblico, y para las que resultaba socialmente aceptable trabajar fuera de casa para constituirse una dote o contribuir a los fortuna familiares.


El gran sinуlogo franco-germano-hъngaro Йtienne Balazs da mucha importancia al contexto común. Merece la pena reproducir su anбlisis:


"… si por totalitarismo se entiende el control total del estado y sus funcionarios y уrganos ejecutivos sobre todas las actividades de la vida social sin excepciуn, la sociedad china era marcadamente totalitaria… Hay reglas para manar y reglas para expirar; el estado providencial vigila de cerca cada uno de los pasos de sus sъbditos, desde la cuna hasta la tumba. El índole y la inventiva de los chinos, que han aportado tanto a la humanidad —seda, tй, porcelana, papel, imprenta y mucho mбs— habrнan enriquecido sin duda mucho mбs a China y probablemente la hubieran llevado al acceso de la tecnologнa moderna de no activo sido por este control estatal asfixiante. Es el estado el que mata el progreso tecnolуgico en China."


Sea cual fuere la combinaciуn de factores, el resultado era una extraсa mezcla de iniciativas aisladas e interrupciones que recuerdan el mito de Sнsifo —subir, subir, subir y, finalmente, revés a caer hasta el punto de partida—, casi como si la sociedad estuviera constreсida por un techo de seda.


Los europeos padecieron muchas menos injerencias de este tipo. En lado de ello, entraron durante estos siglos en un mundo apasionante de innovaciуn y emulaciуn que puso en tela de madurez los intereses creados y sacudiу los cimientos de los poderes fбcticos conservadores. Los cambios eran acumulativos; las novedades se difundнan rбpidamente. Un concepto nuevo de progreso sustituyу a la vieja y obsoleta veneraciуn por la autoridad. Este sentido contagioso de la privilegio afectу (infestу) a todos los бmbitos. Fueron aсos de herejнas en la iglesia que anticiparon la ruptura que constituyу la Reforma; de nuevas formas de expresiуn que desafiaron a las viejas maneras artнsticas; de nuevos modos de hacer las cosas que convirtieron a la novedad en virtud y en fuente de posesión; de utopнas que fantasearon sobre futuros mejores, mбs que retrotraerse a los paraнsos perdidos.


їA quй se debe esta joie de trouver especнficamente europea? їEste placer por lo nuevo y lo mejor? їEste cultivo de la invenciуn o lo que algunos han llamado "invenciуn de la invenciуn"? Varios estudiosos han aducido diferentes razones, generalmente relacionadas con los títulos religiosos:


El respeto judeocristiano por el trabajo manual, reflejado en varios preceptos bнblicos. Un ejemplo: cuando Jehová advierte a Noй que se avecina el diluvio y le indica que se salvarб, no es Altísimo quien le protege. "Hazte un arca de maderas resinosas", le dice.


El concepto judeocristiano de la subordinaciуn de la naturaleza al hombre. Se alcahuetería de un alejamiento radical de los postulados y prбcticas animistas tan difundidas por aquel entonces, que ven la impronta divina en cada бrbol y corriente de agua (lo que explica la figura de las nбyades y las drнades). Los ecologistas pueden considerar hoy estas creencias preferibles a las que las sustituyeron, pero nadie prestaba atenciуn a los adoradores paganos de la naturaleza en la Europa cristiana.


El sentido judeocristiano del tiempo rectilíneo. Otras sociedades creнan que el tiempo es cнclico, que periуdicamente se vuelve a las fases primitivas para comenzar de nuevo. El tiempo directo es progresivo o recesivo, progresa en direcciуn a cosas mejores o regresa desde un estadio previo, mбs atinado. En la Europa de este periodo prevaleciу el punto de audiencia progresivo.


Sin confiscación, tras una nueva reflexiуn, yo pondrнa de relieve la importancia del mercado. El espнritu de empresa no conocнa trabas en Europa. La innovaciуn tenнa йxito y resultaba rentable, y los soberanos y los poderes fбcticos tenнan una capacidad limitada de frenarla o desalentarla. El йxito alimentу la imitaciуn y la emulaciуn, asн como una sensaciуn de poderнo que, a derrochador plazo, elevarнa a los hombres casi al nivel de dioses. Seguнan vivas las antiguas leyendas que advertнan de los peligros de la arrogancia, como la expulsiуn del paraнso, el revoloteo demasiado elevado de Нcaro y Prometeo encadenado. Pero los hombres de acciуn no prestaban atenciуn a estas admoniciones.


La nueva era verнa a Europa perder el control formal de los territorios ultramarinos (Espaсa serнa la gran perdedora), pero triunfar una veterano preponderancia econуmica. Europa lograrнa asimismo penetrar en territorios ayer considerados inaccesibles e intocables (China, Japуn), creando al mismo tiempo en otros (India, Indonesia) un nuevo tipo de imperio a su imagen y referencia.


El delegado determinante de esta metamorfosis fue la Revoluciуn industrial, iniciada en Inglaterra en el siglo XVIII y emulada en todo el mundo. La Revoluciуn industrial hizo mбs ricos a algunos paнses y empobreciу (comparativamente) a otros; o, mбs exactamente, algunos paнses llevaron a lado una revoluciуn industrial y se enriquecieron y otros no, permaneciendo pobres. Este proceso de selecciуn empezу en sinceridad mucho ayer, durante la era de los descubrimientos.


Para algunas naciones, Espaсa por ejemplo, la comprensión del mundo fue una invitaciуn a la prosperidad, el pompa y la ambiciуn, un antiguo modo de proceder, pero a una escalera mucho viejo. Para otras, como Holanda e Inglaterra, fue la ocasiуn de hacer cosas nuevas de modos nuevos, de subirse a la ola del progreso tecnolуgico. Y. para otros, como los amerindios o los tasmanios, fue el fin del mundo, un destino cruel impuesto desde el foráneo. La comprensión propiciу en un primer momento un intercambio —el llamado intercambio colombino— entre las formas de vida de dos biosferas. Los europeos descubrieron en el Nuevo Mundo nuevas gentes y animales pero, sobre todo, nuevas plantas: algunas nutritivas (maнz, alboroto, papa, boniato), otras adictivas y peligrosas (tabaco, coca), algunas ъtiles para la industria (nuevas maderas duras, caucho).


Los nuevos alimentos modificaron las dietas de todo el mundo. El maнz, por ejemplo, se convirtiу en producto bбsico de las cocinas italianas (polenta ) y balcбnica (mamaliga ), mientras que las patatas se convirtieron en la fйcula principal de la Europa situada al meta de los Alpes y los Pirineos, llegando a sustituir el algunos lugares al pan (Irlanda, Flandes). Tuvo tanta importancia que algunos historiadores han gastado en la papa el origen secreto de la "explosiуn" demogrбfica europea en el siglo XIX.


Irуnicamente, las naciones que habнan iniciado el proceso, Espaсa y Portugal, fueron al final las perdedoras. Se manejo de uno de los grandes temas de la historia y la teorнa econуmica. A fin de cuentas, todos los modelos de crecimiento ponen de relieve la obligación del caudal y su poder, del haber en tanto que sustituto de la mano de obra, agilizador del crйdito, bбlsamo de proyectos conflictivos, deshacedor de entuertos, segunda ocasiуn para las grandes empresas, principal aguijón del expansión econуmico. Una vez amasado el caudal, el resto deberнa venir por aсadidura. Y, gracias al imperio, Espaсa y Portugal tenнan renta.


En particular Espaсa. Su nueva riqueza le llegaba en bruto, en forma de pasta que ponerse o cambiar. Espaсa optу por ajar, en el postín y en la extirpación. La guerrilla es el mбs perjudicial de los gastos posibles: en punto de crear, destruye, no atiende a razones ni conoce lнmites, y los desequilibrios y estrecheces de capital inevitables propician una irracionalidad despiadada, que a su vez encarece los costes. Espaсa gastу tanto mбs autónomamente cuanto que su riqueza fue inesperada e inmerecida, no ganada a pulso. Siempre es mбs fбcil desperdiciar el boleto llovido del firmamento. їQuiйn se hizo con aquel cuartos? Si no se atesora, el moneda acaba usбndose de una forma u otra, va y viene, por suerte o por desgracia. Espaсa gastу gran parte de su riqueza en los campos de batalla de Italia y Flandes.


Mientras tanto, la riqueza de las Indias afluнa cada vez menos a la industria espaсola, porque los espaсoles ya no tenнan por quй seguir fabricando cosas, pues podнan comprarlas… Como un acertado sъbdito de la corona lo expresу en 1675, el mundo sereno trabaja para nosotros:


"Que Londres produzca tantos de esos paсos suyos como le plazca; Holanda, sus cambrayes; Florencia, sus telas; las Indias, sus armiсos y vicuсas; Milбn, sus bordados; Italia y Flandes, sus linos, mientras nuestra caudal pueda copular de ellos. Lo ъnico que ello demuestra es que todas las naciones envнan jornaleros a Madrid, y que Madrid es la reina de los parlamentos, pues todo el mundo la sirve y ella no sirve a nadie."


Suena aceptablemente, pero no es bueno. La riqueza nunca reemplazarб al trabajo, ni las riquezas a los ingresos. Un embajador marroquн en Madrid comprendiу en 1690-1691 la naturaleza del problema:


"… la naciуn espaсola posee hoy la viejo riqueza y las mayores rentas de todos los cristianos. Pero el aprecio al suntuosidad y las comodidades de la civilizaciуn les han superado, y raramente se encontrarб a cualquiera de esta naciуn que se dedique al comercio o alucinación al extranjero por motivos comerciales,como hacen otras naciones cristianas como los holandeses, los ingleses, los franceses, los genoveses y otros. De igual modo, la artesanнa a que se dedican las clases mбs bajas y la familia del comъn son objeto del desprecio de esta naciуn, que se considera superior con respecto a las demбs naciones cristianas. La mayorнa de estos artesanos son en Espaсa franceses, [que] acuden en tropel a Espaсa en escudriñamiento de trabajo… [y] en poco tiempo amasan grandes fortunas."


El expediente a los metecos (forasteros) prueba la incapacidad de fomentar los conocimientos tйcnicos o el espнritu de empresa. Dicho de otro modo, Espaсa se hizo (o siguiу) insuficiente porque tenнa demasiado metálico. Las naciones que trabajaron aprendieron buenas costumbres y las conservaron, tratando de encontrar nuevos medios para perfeccionar y acelerar el trabajo. Los espaсoles, por su parte, se dejaron tirar por su inclinaciуn a las apariencias sociales, el ocio y los entretenimientos, lo que Carlo Cipolla flama "la mentalidad de hidalgo imperante". No eran los ъnicos. En todos los paнses europeos se tenнa por honrada la vida ociosa y se despreciaba el trabajo manual; en Espaсa, sin incautación, esta aspecto era mбs radical, en parte porque una sociedad fronteriza y belicosa no es buena maestra de la paciencia y el trabajo duro, en parte porque la artesanнa y los trabajos industriales y agrнcolas estuvieron mucho tiempo en manos de minorнas expulsadas, como los judнos y los musulmanes. Los trabajos estigmatizados se dejan a los parias, y lo que hacen los parias estб malvado. Mejor ser insuficiente y sin empleo. Los pobres desempeсaban en Espaсa un papel de primer orden: ayudar a los ricos a comprar su salvaciуn.


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Cuando la gran afluencia de metales preciosos se detuvo a mediados del siglo XVI, la corona espaсola estaba seriamente endeudada, declarбndose en bancarrota en 1557, 1575 y 1597. El paнs entrу en un liberal periodo de debilitamiento. De este episodio puede extraerse la subsiguiente moraleja: el fortuna fбcil es malo para la vitalidad. Supone una provecho a corto plazo que provoca falseamientos inmediatos de la situaciуn y, despuйs, lбgrimas.


Las naciones de Europa del boreal estarнan de acuerdo. Prosperaron merced a la transigencia del mundo. Capturaron peces, extrajeron y refinaron óleo de ballena, cultivaron, vendieron y revendieron cereales, tejieron paсos, fundieron y forjaron hierro, cortaron madera y explotaron minas de carbуn. Se ganaron sus propios imperios, gracias a Dios no agraciados con oro ni plata. Sin renunciar a pillar y saquear cuando se presentaba la ocasiуn, construyeron su prosperidad fomentando las cosechas renovables y la continuidad en las actividades industriales, y no la extracciуn de minerales que acaba por agotarse. Optaron por trabajar.


El adelanto del septentrión con respecto al sur llamу la atenciуn ya en aquella йpoca. A partir del siglo XVIII, los observadores explicaron esta diferencia en tйrminos psicolуgicos. Se decнa que los nуrdicos eran tercos, torpes y diligentes. Trabajaban dura y eficientemente, pero no tenнan tiempo para disfrutar de la vida. En cambio, los del sur se veнan despreocupados y felices… y mбs dados al ocio que al trabajo. Este contraste se vinculaba a la geografнa y al clima: cielos nublados o despejados, frнo frente a calor. Estos estereotipos contienen una guepardo de verdad y una libra de pigricia mental. No cuesta nadie refutarlos. Pero no por ello se rebate a la pregunta de por quй unos dilapidaban fortunas fabulosas y otros se hacнan con ellas. El "agonía y ocaso" de Espaсa recuerda al de Roma: plantea la cuestiуn fascinante del йxito frente al fracaso, un tema que nunca cansarб a los estudiosos.


Probablemente la explicaciуn mбs polйmica sea la que formula el sociуlogo alemбn Max Weber. Weber, primero diestro en historia del mundo antiguo y luego dedicado a multitud de temas de sociologнa, publicу en 1904-1905 uno de los ensayos mбs influyentes y provocativos jamбs escritos: La йtica protestante y el espнritu del capitalismo. En йl sostiene la disertación de que el protestantismo —o, mбs concretamente, sus ramas calvinistas— fomentу la eclosiуn del capitalismo reciente, esto es, del capitalismo industrial que йl conociу en su Alemania procedente. No lo hizo, dice, atenuando ni abrogando los aspectos de la fe romana que habнan impedido o entorpecido la actividad econуmica franco (la prohibiciуn de la interés, por ejemplo), ni con miras a alentar, y aъn menos a inventar, la bъsqueda de la riqueza, sino creando y sancionando una йtica de la conducta cotidiana que propiciу su йxito en los negocios. El postulado de Weber es que el protestantismo forjу un hombre de negocios de nuevo cuсo, un tipo de persona diferente, que se propuso radicar y trabajar de determinada forma. Lo que cuenta es la modo. las riquezas son, en el mejor de los casos, su producto derivado.


Un buen calvinista resumirнa el problema de Espaсa con una fуrmula: prosperidad fбcil, riqueza inmerecida. Compбrense las actitudes de protestantes y catуlicos en presencia de el descanso en la historia moderna. Los dos lo condenaron, pero los catуlicos lo hicieron porque se podнa perder (de hecho, se perdнa) y ninguna persona responsable debнa poner en peligro su bienestar y el indiferente de aquel modo. Los protestantes, por su parte, lo condenaban porque se podнa triunfar, y eso era malo para el carбcter.


La disertación de Weber provocу toda suerte de rechazos… Los historiadores materialistas rechazaron la idea de que abstracciones como títulos y actitudes, y especialmente, las instigadas por la religiуn, pudieran predeterminar y configurar el modo de producciуn. Este rechazo fue tanto mбs virulento cuanto que Max Weber se habнa propuesto explнcita y sacrнlegamente refutar a Marx a este respecto. La relación inspirada en Weber y formulada por el sociуlogo Robert K. Merton, quien afirma que existe un vнnculo directo entre el protestantismo y la apariciуn de la ciencia moderna, motivу una polйmica similar.


Sin duda, hay que investigar que la mayorнa de los historiadores consideran hoy la proposición de Weber implausible e inaceptable: tuvo su momento y ha quedado postergada… Yo discrepo. No estoy de acuerdo desde el punto de traza empнrico, pues los documentos demuestran que los comerciantes y fabricantes protestantes tuvieron un papel de primer orden en el comercio, la banca y la industria. Siquiera lo estoy a nivel teуrico. La raнz del problema estriba indudablemente en la forja de un nuevo tipo de hombre, racional, organizado, diligente, productivo. Estas virtudes, que nulo tenнan de nuevas, distaban de estar generalizadas. El protestantismo las imbuyу a todos sus fieles, que se juzgaban unos a otros en funciуn de su respeto a las normas. Se alcahuetería de un tema apasionante, que Weber desarrollу sorprendentemente poco: el papel de la presiуn del conjunto y de la vigilancia mutua para certificar la fuerza; todo el mundo podнa examinar a todo el mundo y meterse en los asuntos ajenos.


Dos rasgos distintivos de los protestantes atestiguan y corroboran la presencia de este vнnculo. El primero es la importancia que conceden a la enseсanza y a percibir y escribir, asн para niсas como para niсos. Se comercio de un producto derivado de la leída de la Nuevo Testamento. Un buen protestante debe observar las Sagradas Escrituras por y para sн. (A diferencia de los catуlicos, que eran catequizados pero no tenнan por quй descifrar, y a quienes se disuadнa explнcitamente de estudiar la Nuevo Testamento). Esta mбxima propiciу un decano límite de alfabetizaciуn y viejo nъmero de candidatos a los estudios superiores, asн como una anciano continuidad de la alfabetizaciуn de una generaciуn a otra. Es importante tener una superiora que sepa ojear y escribir. La segunda es la importancia concedida al tiempo… Hasta en бreas catуlicas como Francia y Baviera, el gordinflas de los relojeros era protestante, y el uso de los instrumentos de mediciуn del tiempo y su difusiуn a бreas agrнcolas estaba mucho mбs generalizado en Gran Bretaсa y en Holanda que en los paнses catуlicos.


Lo que no equivale a afirmar que el "prototipo" de capitalista de Weber sуlo se diera entre los calvinistas y sus reencarnaciones posteriores en diversas sectas. Los creyentes de cualquier confesiуn y los que no tienen credo alguno pueden ser racionales, diligentes, ordenados, productivos, aseados y sin sentido del humor. O, a la inversa, no tienen por quй ser hombres de negocios. Estas virtudes pueden aflorar en cualquiera y resultarle ъtiles en todas las encrucijadas de la vida. La conclusión de Weber, en mi opiniуn, es que en aquel momento y en aquel circunscripción (ideal de Europa, siglos XVI a XVIII), la religiуn fomentу el florecimiento de un tipo de hombre que hasta ese momento habнa sido extra y fortuito, y que ese hombre creу una economнa nueva (un nuevo modo de producciуn) que conocemos como capitalismo (industrial).


Por importante que fuera la germinaciуn de esta nueva simiente comercial, no dejу de ser un aspecto entre otros del desplazamiento del poder econуmico y la riqueza del sur con destino a el boreal. No sуlo se desplazу el parné; tambiйn lo hicieron los conocimientos. Y fueron ellos, particularmente en el circunscripción cientнfico, los que dictaron las posibilidades econуmicas. En los siglos que precedieron a la Reforma, el sur de Europa era un importante centro educativo, atiborrado de acaloramiento intelectual: Espaсa y Portugal, por su condiciуn de frontera entre la civilizaciуn cristiana y musulmana y por contar con la intermediaciуn de los judнos, e Italia, que tenнa sus contactos particulares. Espaсa y Portugal declinaron pronto, adecuado a que la pasiуn religiosa y la cruzada marcial provocaron la expulsiуn de las minorнas (judнos y, luego, conversos) y cerraron las puertas a todo lo extraсo y potencialmente herйtico, pero Italia siguiу aportando algunos de los matemбticos y cientнficos punteros de Europa.


La Reforma protestante, sin incautación, modificу el panorama. Diу un impulso muy vivo a la repaso y escritura, espoleу disidencias y herejнas, y fomentу el desconfianza y el rechazo de la autoridad consustanciales a las actividades cientнficas. Los paнses catуlicos, en punto de reunir el mitón, respondieron al desafнo cerrбndose en sн mismos e imponiendo la censura. Las autoridades espaсolas, laicas y eclesiбsticas, veнan a los luteranos (todos los protestantes se consideraban luteranos) no como disidentes, sino como no cristianos, enemigos de la fe a igual tнtulo que judнos y musulmanes. Cualquier sugerencia de apurar con la Inquisiciуn era rбpidamente acallada, y la iglesia y las autoridades civiles colaboraron en el control del pensamiento, el conocimiento y las creencias. Las universidades quedaron reducidasa centros de adoctrinamiento; los libros heterodoxos y peligrosos se incluyeron en un Index Librorum Prohibitorum (1557 en Roma, 1559 en Espaсa)… Entre los libros que figuraban en el нndice espaсol junto a destacar las obras cientнficas prohibidas por ser sus autores protestantes.


Los regнmenes que practican el control del pensamiento e imponen la legitimidad nunca quedan saciados con las prohibiciones y los castigos. Los culpables deben confesar y rajarse, en aras de su propia salvaciуn y de la ajena. La persecuciуn condujo a una interminable "caza de brujas", con el complemento de soplones a sueldo, vecinos delatores y una manнa racista por los orнgenes sanguнneos (exactitud de parentesco). Los conversos judaizantes se delataban por indicios inequнvocos de prбcticas diversas: rechazo de la carne de desaseado, vestir ropa de tela limpia los viernes, una oraciуn oнda casualmente, protección irregular a ceremonia, una palabra desplazada. La destreza personal en particular alentaba las sospechas, hasta el punto de que tomar un baсo podнa ser seсal de apostasнa, tanto para marranos como para moriscos. La frase "se sabe del dibujado que tomaba baсos…" es muy comъn en los registros de la Inquisiciуn. Suciedad heredada: las personas limpias no tienen por quй lavarse. En todo este proceso, los espaсoles y portugueses se rebajaron y degradaron. La intolerancia puede perjudicar al perseguidor mбs que a la vнctima… De modo que la Penнnsula Ibйrica y la Europa Mediterrбnea en su conjunto perdieron el tren de la convocatoria revoluciуn cientнfica.


El historiador britбnico Hugh Trevor-Roper ha afirmado que fue esta involuciуn reaccionaria y antiprotestante, mбs que el propio protestantismo, lo que sellу el destino del sur de Europa durante los tres siglos siguientes. Este exclusión no estaba escrito ni requerido por la doctrina. Pero, una vez tomado este camino, a la iglesia, depositaria y custodia de la verdad, le costу asilar su error y cambiar de derrota.


Latinoamйrica se ajustу a un patrуn completamente diverso. En un principio, en el siglo XVII por ejemplo, no era mбs insuficiente; todo lo contrario. Los invasores espaсoles y portugueses pensaban en sus rivales ingleses como los desheredados del destino: їcуmo podнan compararse los bosques y campos de Amйrica del Ideal, o las islas agotadas o inъtiles de las Pequeсas Antillas con la plata y el oro de Nueva Espaсa y Perъ, o las maderas de tinte y los diamantes y el oro de Brasil? Lo mejor que podнan hacer los ingleses era avizorar como chacales las flotas espaсolas, llenas a trasverter de lingotes de oro y plata, mientras sus colonos trataban de sobrevivir en un entorno hostil. Hasta desde el punto de clarividencia del potencial agrнcola, Latinoamйrica salнa ganando, especialmente en las regiones de clima templado.


Pero ausencia es definitivo, y las comparaciones de ayer hoy son historia. Las minas de oro y plata son activos que se agotan y, unos doscientos aсos despuйs, cuando los colonos norteamericanos habнan conquistado su exención, Amйrica del Meta aventajaba en mucho a las tierras del sur: era mбs rica en renta per cбpita, mбs rica por la distribuciуn mбs equitativa de su riqueza. Las ъnicas excepciones eran pequeсas zonas de cultivos especializados y lucrativos, en particular las islas azucareras del Caribe, y sуlo si se excluye a la poblaciуn esclava de los datos. Los colonos britбnicos llevaron a mango su propia revoluciуn. Decidieron y determinaron quй estaba en entretenimiento, pusieron a sus gobernantes contra las cuerdas, atizaron el conflicto y, cuando ganaron la contienda, gracias en parte a la ayuda de algunos de los rivales europeos de Inglaterra, ya poseнan un sentido de identidad, unas aspiraciones econуmicas y una conciencia doméstico.


En Latinoamйrica, la independencia no procediу de la ideologнa colonial ni de la iniciativa polнtica, sino de las carencias y los reveses de Espaсa (y Portugal) en casa y en las rivalidades y las guerras europeas. Cuando Espaсa se revelу incapaz de regentar más allá el mar, los hombres fuertes del Nuevo Mundo se aprovecharon de ese vacнo y se apoderaron del poder, encontrando sуlo esporбdicamente focos de resistor. La independencia les cayу del Gloria, sorprendiу a las entidades informes, rudimentarias, que sуlo pretendнan cambiar de amos. Este tipo de negativismo anбrquico propiciу la apariciуn de jefes militares muy "machos" (el caudillismo). No es de extraсar que la historia de Latinoamйrica en el siglo XIX sea un folletнn de conspiraciones, intrigas, golpes y contragolpes, con todo lo que ello conlleva en tйrminos de inseguridad, mal gobierno, corrupciуn y relegamiento econуmico… En la cima, un escaso montón de tunantes, correctamente instruidos por sus maestros coloniales, se dedicaban al pillaje a placer. Por debajo, las masas se acurrucaban y recogнan las migajas del festнn. Los nuevos "estados" de Latinoamйrica diferнan poco, por consiguiente, de los despotismos autocrбticos de Asia, aunque en ocasiones tuvieran un barniz republicano superficial.


Eso hizo que la recientemente independiente Latinoamйrica conociera pocos cambios econуmicos. Como anteriormente, los sectores esencia eran la minerнa (oro, plata, bronce), la agricultura, el manada y la silvicultura. El objetivo era producir un superбvit que pudiera intercambiarse por productos manufacturados extranjeros. Poco se hizo en pro de la industria, de modo que hubo poco explicación industrial.


A la larga, pese a las coacciones y extorsiones de todo tipo a que fue sometida, la clase mercantil de Japуn prosperу, fue adulada por los poderosos y exenta paulatinamente de restricciones a sus actividades. Estos hombres de negocios crearon una ideologнa y un concepto del trabajo y del rango social propios, asн como normas de prudencia y logística encaminadas a protegerlas de los hombres de las dos espadas (samurais). Sus principios bбsicos eran la obstinaciуn, una desconfianza innata en presencia de los extranjeros, una frugalidad que rayaba en el fanatismo y mucho carбcter. Frente a todo, la severidad y su remuneración, la acumulaciуn. "El samurai examen la celebridad y sacrifica a ella las ganancias, pero el hombre de la ciudad rechaza la auge y se lucra. Amasa oro y plata".


Una vez mбs, el paralelismo con Europa es sorprendente. Japуn no era calvinista, pero sus hombres de negocios adoptaron una йtica del trabajo muy similar. La esencia radica en el compromiso con respecto al trabajo, mбs que la prosperidad. El ermitaño zen Suzuki Shosan (1579-1655) veнa la codicia como un ponzoña del espнritu, pero el trabajo era dispar: "Todos los oficios constituyen una aplicaciуn de los principios budistas; a travйs del trabajo somos capaces de alcanzar la budeidad [salvaciуn]". No es necesario ser un protestante weberiano para comportarse como tal.


(Los estudiosos japoneses han seсalado que esta йtica del trabajo no fue universal en el tiempo ni en el espacio, precisando que la segunda fracción del periodo Edo estuvo marcada por una intensificaciуn del trabajo… Dicho en sus propios tйrminos, una "revoluciуn industriosa" preparб el camino a la Revoluciуn industrial.)


No puede entenderse la evoluciуn econуmica de las naciones musulmanas sin tener en cuenta la experiencia del islam como fe y civilización. El islam, palabra que significa "sumisiуn" (a Altísimo), es una de las grandes religiones del mundo. Nacida en el desierto, como sus dos antecesoras monoteнstas, infundiу pronto un vigor sin parangуn a sus adeptos, arrastrando consigo a un pequeсo orden de guerreros nуmadas que habrнan de instaurar rбpidamente un vasto imperio. Sуlo en Espaсa y Portugal se produjo una reconquista que permitiу arrebatar tierras a los musulmanes y cambiar el signo de una conquista que parecнa hija del destino.


Esta explosiуn de pasiуn y adhesiуn a una causa es el hecho mбs importante de la historia eurasiбtica en lo que podemos aldabear los siglos medios, es proponer, los mil aсos que separan la caнda del imperio romano de Oeste (aсo 476) de la expansiуn ultramarina de la Europa cristiana… El soldado musulmбn estaba contribuyendo a la obra de Jehová y su derrota constituнa un revйs para la humanidad. Asн, cuando, a partir del siglo XI en Espaсa y en el Mediterrбneo uruguayo, los caballeros cristianos lograron expulsar a los creyentes de tierras que habнan pertenecido a la casa del islam (dar al-islam), los musulmanes lo consideraron un triunfo del mal.


De una modo normal, la mejor soluciуn para potenciar el crecimiento y avance de una naciуn reside en mejorar la situaciуn social y la funciуn de la mujer. Es el gran peso de las sociedades musulmanas de Oriente medio en la hogaño, la deficiencia que mбs les impide conseguir a la modernidad.


Aseverar que el imperio se remonta a los orнgenes de la historia puede parecer una perogrullada, pero de hecho no es una afirmaciуn trivial. Por ejemplo, algunos insisten en que el imperialismo, que tuvo su auge en torno a finales del siglo XIX, es en cierto sentido una invenciуn o un producto derivado del capitalismo novedoso o, por citar a Lenin, "la grado suprema del capitalismo". Partiendo de esta premisa, alegan que el imperio era necesario (indispensable) para la prosperidad y la supervivencia del capitalismo innovador. La historia desmiente que esta relaciуn sea intrнnseca al capitalismo. Pensemos en los antiguos imperios de Egipto, China, Asiria, Persia, Roma, etc. o, en la era moderna, en el finado y poco llorado imperio comunista-socialista de la Uniуn Soviйtica.


El balanceo de nuestro milenio parece asaz claro. De un mundo de imperios y reinos grandes y pequeсos, con un cierto estabilidad en el reparto de la riqueza y el poder, hemos pasado a un mundo de naciones-estado, algunas mucho mбs ricas y poderosas que otras. De centenares de millones de habitantes, hemos pasado a 6.000 millones, y suma y sigue. Empezamos trabajando con herramientas modestas aunque ingeniosas: hoy dominamos mбquinas enormes y fuerzas invisibles. Nos hemos desembarazado de la brujería y la supersticiуn, hemos pasado de los experimentos torpes y la observaciуn inteligente a un impedimenta inmenso y en continuo crecimiento de conocimientos cientнficos, que generan una corriente continua de aplicaciones ъtiles.


La longevo parte de estos adelantos han sido para correctamente, aunque el progreso intelectual y material ha sido desvirtuado a menudo, utilizбndolo para fines malйvolos y destructivos. Lo que sabemos de la naturaleza no tiene falta que ver con lo que sabemos del hombre, hay un desfase entre nuestra aprehensiуn del mundo extranjero y la ignorancia del hombre. Sin retención, pocas personas estarнan dispuestas a retornar a йpocas anteriores. Adviйrtase que mi premisa sobre las ventajas y los beneficios que en ъltimo tйrmino nos han deparado los conocimientos cientнficos y las capacidades tecnolуgicas estбn hoy siendo objeto de duros ataques, incluso entre los popes de la disciplina.


Hasta hace muy poco, a lo espacioso de este proceso de mil y mбs aсos que la decano parte de la gentío considera progreso, el factótum secreto —la fuerza motriz— ha sido la civilizaciуn occidental y su propagaciуn: el retener, las tйcnicas, las ideologнas polнticas y sociales, para admisiblemente o para mal… Hoy en dнa, la mera exposiciуn de estos hechos puede montar a constituir una agresiуn. En un mundo caracterizado por unos títulos relativistas y la igualdad desde el punto de clarividencia йtico, la simple menciуn de una historia universal que tenga su eje en Poniente (o eurocйntrica) se tilda de arrogante y uno es dibujado de seguirle el equipo a la opresiуn…


En extensión de ello, deberнamos acercarnos a una historia multicultural, globalista e igualitaria, que diga poco (preferiblemente poco bueno) acerca de todo el mundo… Esta lнnea de pensamiento antieurocйntrico es mújol y llanamente antiintelectual, ademбs de que la contradicen los hechos… La hegemonнa europea es un hecho histуrico. Lo que deberнamos hacer es preguntarnos el porquй. ya que las respuestas nos ayudarбn a comprender el hoy y anticipar el maсana.


Si alguna lecciуn puede sacarse de la historia del incremento econуmico, es que la civilización es el coeficiente determinante por excelencia. (En este sentido, Max Weber tenнa razуn.) Pensemos en el espнritu de empresa de las minorнas expatriadas: los chinos en el este y sureste asiбticos, los indios en Бfrica uruguayo, los libaneses en Бfrica occidental, los judнos y los calvinistas a lo abundante y orondo de casi toda Europa, y asн sucesivamente.


їSon la globalizaciуn y la convergencia preludio del fin de la era de las polнticas nacionales? їHa dejado de tener sentido la propia idea de competitividad econуmica internacional? El economista Paul Krugman lo cree asн: "los argumentos [de quienes abogan por una economнa doméstico] se deben mбs a su incapacidad de comprender los hechos y conceptos econуmicos mбs elementales". Una opiniуn perentoria y tajante, pero delante la que no han hexaedro su padrino a torcer los partidarios de la intervenciуn estatal. Estamos frente a dos objetivos, como son el poder y la prosperidad, y frente a dos ideales, cuales son la honradez distributiva y la aptitud impersonal. Son interdependientes, aunque cada uno tiene su propio atractivo, electorado y justificaciуn.


Somos demasiados quienes trabajamos para comportarse y para poblar felices… їQueremos mбs productividad? Entonces tendrнamos que habitar para trabajar y ver la satisfacción como un producto derivado. No es fбcil. Las personas que viven para trabajar son un elite pequeсa y afortunada. Pero es una elite abierta a todo el mundo, que surge espontбneamente, estб compuesta por gentes que tienden a ver el banda positivo de las cosas… El optimismo educado y despierto galardón; el pesimismo sуlo puede ofrecer el triste consuelo de tener razуn.



Recepción Mario Bilbao Labs

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